
El
alcohol en la tercera edad
Entre un 2 y un 3% de los alcohólicos tiene más de 65
años. En algunos casos el alcoholismo es el resultado de una larga historia
de abuso, pero en la mayoría adopta la forma de un escape a una realidad difícil
de asumir. |
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Si bien la mayor parte de la investigación
y de los esfuerzos por parte de los programas que combaten las adicciones
suele estar enfocada en aquellos que caen en las garras del alcoholismo a
temprana edad, ésta es una enfermedad que puede presentarse en cualquier etapa
de la vida. Con respecto a la franja eraria que abarca a las personas con
más de 65 años, se estima que esta representa aproximadamente un 2 o un 3%
del total de personas que padecen esta enfermedad.
Según el doctor Camilo Verruno,
director del Programa Nacional de Control del Uso Indebido del Alcohol (CUIDA),
secretario de la Comisión Nacional de Alcoholismo y profesor adjunto de Salud
Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA),
en las personas mayores de 65 años el alcoholismo puede adoptar dos formas.
La forma terminal de la alcoholización que se caracteriza
por la dependencia física, y a la que las personas mayor llega luego de "una
larga carrera" de 10, 15 ó 20 años de beber en forma constante (pero
acompañada de una alimentación regular que permite la sobreviva). "Estos
alcohólicos crónicos suelen estar bastante deteriorados y presentan signos
característicos como la pérdida de la memoria y demencia, entre otros",
explica el especialista.
"Sin embargo, es más común el caso de los abusadores -continúa
el doctor Verruno-. Personas mayores con una mala situación socioeconómica,
que viven solas y que suelen ser rechazadas por sus familias; ellos recurren
al alcohol (generalmente de mala calidad) para obtener el efecto droga. Utilizan
una sustancia adictiva como el alcohol para escapar de una realidad que no
pueden asumir".
Las consecuencias
Según el Manual Merck: "El
alcoholismo es una enfermedad crónica caracterizada por una tendencia a beber
más de lo debido, intentos infructuosos de dejar la bebida y mantenimiento
de la costumbre a pesar de las adversas consecuencias sociales y laborales".
¿Cuáles son los efectos sobre la salud de quienes padecen
esta enfermedad? Las consecuencias a largo plazo del consumo de alcohol afectan
al organismo de muy diversas formas. Desde un punto de vista nutricional,
la disminución de los valores de ácido fólico, hierro y niacina
que acompañan al alcoholismo favorecen la aparición de anemias, lesiones cutáneas,
diarrea y depresión.
Las alteraciones gastrointestinales del alcohólico afectan
el esófago (inflamación y cáncer), el estómago (inflamación y úlceras), el
hígado (hepatitis, cirrosis y cáncer) y el páncreas (pancreatitis, bajos valores
de azúcar en sangre y cáncer).
En cuanto a complicaciones cardiovasculares, las principales
son arritmia, insuficiencia cardiaca, hipertensión arterial y aterosclerosis.
Mientras que neurológicamente, las consecuencias del alcoholismo abarcan
una amplia gama que va de lo leve a lo severo: confusión, coordinación reducida,
limitación de la memoria de corto plazo, deterioro de los nervios que controlan
los movimientos de los brazos y las piernas, psicosis y accidentes cerebro
vasculares.
En lo que hace al impacto de la dependencia,
tanto psicológica como física, la que genera el alcohol interfiere con la
capacidad de relacionarse y trabajar, y puede generar además un gran número
de conductas autodestructivas. El constante estado de embriaguez del alcohólico
suele alterar las relaciones familiares y sociales, y las estadísticas demuestran
que es una frecuente causa de divorcio. Con respecto a los problemas laborales,
el ausentismo que acompaña al alcoholismo es una comprobada causa de desempleo.
Para dejar la bebida
"Para aquellas personas de edad que padecen
de alcoholismo, es importante respetar las normas de tratamiento convencionales",
afirma el doctor Verruno. Actualmente existen estrategias farmacológicas de
tratamiento cada vez más específicas: antidepresivos, ansiolíticos, fármacos
de efecto aversivo (disulfiram)
y fármacos que bloquean el efecto de "recompensa" que ocasiona el
alcohol (acamprosato). La utilización de drogas
debe hacerse en el contexto de un tratamiento más amplio supervisado por un
especialista.
Un recurso muy eficaz al que pueden recurrir quienes
se encuentran en la lucha por dejar su adicción son los grupos de autoayuda,
entre los cuales se cuenta Alcohólicos Anónimos o Asociaciones de alcoholicos
rehabilitados. Este tipo de grupos procura brindar al paciente un lugar en
donde entablar relaciones sociales fuera del bar, con amigos no bebedores,
quienes luego sirven de apoyo cuando surge la necesidad de beber y puede producirse
una recaída.
En cuanto al otro grupo de alcohólicos mayores, aquellos que
al igual que los jóvenes utilizan el alcohol como una forma de escape de una
realidad difícil de asumir, el doctor Verruno remarca
la importancia de buscarles un lugar en la sociedad. "En tanto estas
personas beben por rechazo social, soledad o pobreza, es importante buscarles
algún tipo de distracción y recreación; no hay que olvidarse de los ancianos,
hay que darles un lugar".
Fuente: http://www.buenasalud.com/lib/ShowDoc.cfm?LibDocID=3034&ReturnCatID=1892