Pasenado por la Sierra de Cazorla, a orillas del Guadalquivir
Permanecer alerta en las ocasiones en que se consume alcohol.
Son muchas las ocasiones en que
otras personas beben, de manera que no tienen que ser impedimentos para que
nosotros que podamos divertirnos sin necesidad de tomar alcohol. Tenemos que
reconocer el hecho de que vivimos en una sociedad en la cual la mayor parte
de la gente bebe, y no podemos realmente esperar que esa situación cambie.
A través del resto de nuestras vidas, habrá siempre ocasiones
para beber. Esas oportunidades se presentarán, y todos los días
estaremos en contacto con gentes que beben, y tendremos que asistir a lugares
donde se bebe, escuchar y ver docenas de anuncios que nos incitan a la bebida.
Pero no podemos meternos en una urna de cristal.
No podemos aislarnos nosotros mismos contra esas sugerencias, y es inútil
tratar de negar su existencia. Tampoco tenemos necesidad de evitar que otras
personas puedan beber. Sabemos o beberíamos saber que no tenemos que
privarnos del placer de estar con los amigos, aunque éstos beban. Aunque
parece más sensato gastar más tiempo con los que no beban, sobretodo
al principio de nuestro proceso de recuperación. No tenemos que retirarnos
del mundo, únicamente por que haya personas que beban. Aquellas personas
que no pueden comer pescado o nueces o cerdo y grasas, ¿Se esconden en
una cueva?. Pues ¿Por qué tendríamos nosotros que escondernos?.
¿Podemos una vez rehabilitados ir a los bares, restaurantes o clubes
donde se expende alcohol?. Naturalmente que pasados unos meses, cuando tengamos
las ideas claras, y tengamos una razón legítima para asistir a
esos sitios. Si tenemos que hacer tiempo para esperar a un amigo, ¿Por
qué esperarlo en un bar?. Pero si es por cuestión de negocio o
de compromiso social, asistiremos y participaremos en todo, menos en la bebida,
y cuando la situación lo requiera, una retirada a tiempo es una victoria.
Durante los primeros meses, es una idea saludable el alejarnos de nuestros compañeros
de bares, y encontrar excusas razonables para evitar las reuniones donde la
bebida es el entretenimiento principal. Es lógico y especialmente importante
evitar esas situaciones que solo nos pondrán nerviosos o nos dará
ansiedad.
Pero tarde o temprano se presentará la ocasión en que por una
obligación familiar o comercial o una amistad nos hace sentir obligados
a ir, o tal vez porque nosotros mismos deseemos asistir a ese evento. Por lo
tanto debemos desarrollar un número suficientes de maneras de controlar
fácilmente la situación sin necesidad de que se nos pase por la
imaginación el beber.Y tendremos que aprender a decir que NO.
Es muy importante sobre todo al principio no asistir solo. Lo ideal es asistir
con alguien que conozca nuestro problema o acompañarnos con alguien que
no beba y que sea de nuestra confianza. Una persona que conozca nuestra intención
de no beber y se dé cuenta de nuestro esfuerzo. Si tiene que acudir solo,
es muy aconsejable, que antes de asistir lo comentes o bien con un amigo o bien
con un alcohólico rehabilitado esto te hará sentir que no esta
solo. Queda con ella, para llamarla después de la fiesta, podrá
comentar con él como te has sentido.........eso te hará mucho
bien.
Una buena idea es presentarse después de haber comido algo, pues el tener
algo nutritivo en el estomago, nos ayudará a soportar mejor la tentación,
sobre todo si sabemos que tendremos que soportar un largo de tiempo de bebida
antes que la comida. También podremos llegar más tarde con lo
cual nos evitamos este tiempo y coincidir con la hora de la comida o la cena.
Muchos empleamos esta táctica, y lógicamente, si después
se continúa, nos despediremos con cualquier excusa, y no, pasa nada,
pues hemos cumplido con el compromiso. Una buena táctica, si llegamos
cuando todo el mundo esta bebiendo es adelantarnos nosotros a la barra y pedir
una bebida, por eje: un ginger-ale o un nestee o cualquier bebida suave. Nadie
se dará cuenta si estamos bebiendo una copa con alcohol o sin este. Con
este vaso en la mano podemos empezar a conversar con otras personas, sin sentirnos
que nos están observando. Con el tiempo observaremos que la gente no
se da cuenta, somos nosotros los que nos sentíamos observado. Muchos
de nosotros sobre todo al principio, tenemos la idea de que todo el mundo bebe
y podríamos argumentar que nuestra forma de beber no es peor que la de
muchas personas que conocíamos. Para ser francos, a medida que nuestra
bebida se incrementaba a través de los años, muchos de nosotros
tuvimos la tendencia a asociarnos cada vez menos con personas no bebedoras,
y por consiguiente nos parecía que todos los que veíamos eran
bebedores. Ahora en sobriedad, nos damos cuenta que no son tantos lo que beben
y de los que beben, no beben tanto como creíamos.
Es lógico cuando empezamos con nuestra rehabilitación y antes
estas situaciones que tengamos miedo a responder a las preguntas imaginarias,
que nos harán nuestros amigos y familiares, tales como:
![]() |
“¿Qué vas a tomar de beber?” “¿Qué estas tomando?” “¿Te pido otra copa?” “Pero, ¿Tú no bebes?” “¿Por qué no tomas alcohol?” “Vamos, tú no puedes ser un alcohólico¡” “Una copa, no te hará daño.” |
|---|
Para nuestra sorpresa y por eso dije imaginarias, la verdad es que estas preguntas
se hacen menos frecuentes de lo que esperábamos, y las respuestas que
a ellas dábamos eran mucho menos importantes de las que nosotros habíamos
creído. El hecho de que no estemos bebiendo tiene menos importancia de
la que pensábamos.
Claro que hay una excepción. De vez en cuando, aparece un bebedor fuerte
y tratará de presionarnos para que bebamos, La mayoría de nosotros
hemos llegado a creer que esa actitud es muy sospechosa. La gente civilizada
y educada no insiste demasiado para que las demás beban o coman, al no
ser que ellos tengan también problemas. Tenemos que aprender, a sacar
cuerpo antes estas personas, si realmente acontece que ellos tengan problemas,
les deseamos que también se recuperen. Pero no tenemos que justificarnos
ante nadie por nuestra decisión de no beber. No tenemos por que argumentar
nuestra decisión, ni cambiar sus creencias.
Pero volviendo a esas preguntas que se nos hacen casual y cortésmente
por personas que no tienen ninguna intención malsana, y las respuestas
que nosotros le damos. Probablemente existen tantas maneras de manejar estas
situaciones como existen no bebedores, y tú propia inteligencia te indicarás
la forma más conveniente y adecuada para cada circunstancia.
Tendremos que aprender a decir NO.....................
No obstante y mi experiencia me lo demuestra, no hay que tener miedo a decir:
“Yo no bebo”. Esta claro que tampoco tenemos que colocarnos un cartelito
donde diga: “SOY ALCOHOLICO”. Pero no nos engañemos, si son
nuestros amigos sabrán nuestro problema, no seamos ilusos. Y la verdad
que resulta muy gratificante, que ellos (Amigos, no colegas de bares) sepan
nuestro problema. Él poder decir en voz alta que no estamos bebiendo
nos ayuda enormemente a fortalecer nuestra propia determinación de permanecer
abstemios. Y puede haber una ventaja adicional. Ocasionalmente, al escucharnos
afirmar sin ningún temor nuestros propósitos, alguna otra persona
presente que también necesite o desee dejar de beber puede animarse ha
hacerlo siguiendo nuestro ejemplo. Por lo tanto, muchos de nosotros no vacilamos,
cuando se presenta la ocasión adecuada en decir: “Yo ahora no bebo”.
Generalmente la persona que nos ha preguntado quedará satisfecha con
nuestra respuesta. Pero si tenemos la necesidad de explicar nuestras razones,
no tenemos por qué mentir, simplemente podemos contestar:
“Estoy en dieta”, “Razones medicas”, “Me estoy
medicando”..............con lo cual no tenemos que mentir, en alguna ocasión
hemos recibido esas advertencias de los médicos. También podemos
decir: “ Ya he bebido suficiente”, “He tomado todo el que
puedo manejar”. “Me he dado cuenta que el beber no me sienta bien”,
etc.