
Toulouse-Lautrec, "The Hangover"
Quienes padecen el trastorno de ansiedad social sienten un temor exagerado ante la mirada de los otros, no soportan ser objeto de juicios negativos. La timidez deviene patológica. Y el cuadro de ansiedad provoca mareos, palpitaciones, náuseas y todo tipo de incómodos dolores y sensaciones corporales.
Unas copas ayudan a superar la tristeza y la ansiedad. El alcohol puede reducir la ansiedad y el nerviosismo pero sólo de forma momentánea; con el tiempo suele producir más ansiedad, tristeza y depresión.
Dependiendo de la naturaleza de la sustancia,(Drogas) puede incluir crisis de angustia, fobias, obsesiones y/o compulsiones, tanto durante la intoxicación como en los períodos de abstinencia. Los síntomas han de persistir más de un mes después del período agudo de abstinencia o intoxicación para diagnosticar este trastorno, o que han de ser claramente excesivos en función al tipo y la cantidad de sustancia ingerida.
La sintomatología ansiosa producida por la abstinencia o la intoxicación de las sustancias suele ser transitoria y remite después de ser metabolizada la sustancia, reestableciendose el equilibrio fisiológico del organismo.
Las sustancias más comunes que producen la aparición de un trastorno de ansiedad son: alcohol, anfetaminas y derivados, alucinógenos, cafeína, cannabis, cocaína, fenciclidina y derivados, inhalantes, y otras sustancias desconocidas. En el caso de la abstinencia, las sustancias que pueden desarrollar un cuadro similar son el alcohol, cocaína, sedantes, hipnóticos y ansiolíticos. También se incñuirían las sustancias volátiles como la gasolina, las pinturas, insecticidas, etc.
Una copita antes de ir a la reunión de trabajo. Unos tragos para animarse a hablar con esa chica. Un vinito para soportar la cena familiar. Varias cervezas para soltarse y bailar con los amigos. Para las personas que sufren ansiedad o fobia social, el alcohol es un escudo que permite enfrentar situaciones que de otra manera serían verdaderos martirios o incluso se evitarían.
La reacción por lo general es evitar esas situaciones que desencadenan semejantes padecimientos. Pero hay quienes deciden enfrentarlas y recurren a un arma que, en principio, resulta efectiva: el alcohol.
El alcohol reduce la timidez, y permite controlar, si no impedir, el deseo de evitar las situaciones que provocan ansiedad. El alcohol suelta la lengua y da efecto ansiolítico. Además, ciertas personas con ansiedad social tienen pensamientos negativos de sí mismos.
La ansiedad es una reacción natural que puede volverse enfermiza, causando angustia, fobias y pánico
La relajación, los fármacos y la psicoterapia ayudan a enfrentar este trastorno considerado la "antesala de la depresión" y uno de los problemas psicológicos más frecuentes.
Si viéramos un tigre paseando por la acera, nuestro organismo activaría los mecanismos que lo mantienen alerta para hacer frente al peligro. Nuestro corazón comenzaría a latir más veloz, nuestros pulmones aumentarían la oxigenación y nuestros músculos se tensarían para una respuesta rápida.
Ante la amenaza del felino sudaríamos y nos paralizaríamos un instante, en tanto que nuestros sistemas endocrino e inmunológico trabajarían a un ritmo más acelerado, y nuestro córtex cerebral planificaría la mejor estrategia ante la situación.
Algunos retrocederíamos, otros avanzaríamos hasta un lugar seguro, pero todos tendríamos miedo. Esta ansiedad fisiológica es protectora y necesaria ante un peligro, pero esta reacción puede volverse en contra de la persona si se lleva a ciertos límites.
Cuando los mecanismos de vigilancia se vuelven patológicos surge un estado de ansiedad que mantiene en alerta permanente al organismo, agotando sus reservas protectoras y originando una variada gama de síntomas físicos y psicológicos.
FUENTE: EFE. 2004;:27-Abril.
Psiquiatría/Enfermedades Mentales/Ansiedad.
http://www.psiquiatria.com/noticias/ansiedad/17080