CRAVING

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   Independientemente del tipo de conducta adictiva que presente una persona, las recaídas o procesos de recaída, pueden constituir un reto asistencial continuo o ineludible debido a la elevada frecuencia con que se presentan. La posición de los terapeutas ante las recaídas han variado desde la exigencia de abstinencia a los pacientes, a los planteamientos de la formulación de la hipótesis de los procesos de cambio,  en el que las recaídas se entienden como algo tan frecuente que se integran como un eslabón más en dicho proceso.

   Peligro,  hay muchos enfermos que se llegan a acostumbrar a las recaídas, e incluso para evadirlas se acostumbran a las terapias sin realizar grandes cambios en su vida, y con la única excepción de no beber, esta situación les hace sentir una gran carga psicológica, por tener que decir tantas veces no a la bebida en lugar de aprender a comportarse para que los demás nos vean como personas abstemias.

   La conductas de recaídas sólo podríamos considerarlas atípicas si no se observaran con frecuencia fracasos en el incumplimiento de la conducta humana. Las personas nos proponemos constantemente objetivos que luego no cumplimos. Los hombres tienden a iniciar acciones y a no mantener posteriormente el esfuerzo. ¿Quién en este tiempo, vueltas de vacaciones, no se propones, ir al gimnasio, hacer una dieta, o incluso aprender ingles.........? ¿Y qué suele ocurrí?.  Pues con el alcohol pasa lo mismo, cuantas veces nos hemos dicho: “Esto lo tengo que dejar, no volveré a beber en mi vida..........y?, Nadie es capaz de saber lo que va hacer mañana...........por lo tanto lo que verdaderamente importa es vivir el presente, y pasando días sin beber y saboreando la abstinencia.

   La pregunta a plantear sería si la tasa de recaídas en las conductas adictivas es más alta que en cualquier otro propósito que las personas hacen normalmente para cambiar sus hábitos.

   Y como sabéis para lograr una buena rehabilitación, no es solo cuestión de dejar de beber, es una cuestión muy importante realizar grandes cambios en nuestras vidas.

   Las repercusiones del fenómeno de la recaída son manifiestas y de amplia aparición. Cabe citar que los procesos de recaídas son motivos de perplejidad por parte del propio adicto, porque la mayoría de veces se trata de un fenómeno que le sobrepasa y que escapa a su propio control, motivo de desespero familiar y social, dado que no se entiende por qué se producen, y motivo de frustración por parte de muchos profesionales que trabajan en el ámbito de las conductas aditivas.

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   Las recaídas en el consumo de drogas no pueden entenderse sin una aproximación al concepto de CRAVING. En sus primeras concepciones el craving por el consumo, hacía referencia al deseo irrefrenable por el consumo o ansia de la droga. Representaría un deseo muy intenso por una experiencia concreta de algún tipo, como puede ser el comer, bailar o sexo. La realización del deseo se alcanzaría con la consumación, el medio de conseguirlo sería el acto consumatorio. El impulso se conceptualiza como la consecuencia instrumental del craving, la intención conductual para verse implicado en una conducta consumatoria específica. El objetivo último del impulso es reducir el estado que lo ha instigado (craving). Los craving y los impulsos por el consumo tienden a ser automáticos y llegan a ser “autónomos”, es decir, pueden continuar incluso aunque la persona intente suprimirlos, no se suprime con facilidad. Dadas estas características, el abordaje del craving resulta fundamental en el tratamiento de las personas con conductas aditivas o con problemas de dependencia. Los craving por el consumo, son los factores más importantes de abandono terapéutico, de la rehabilitación, y son los causantes de muchas recaídas, incluso después de largos períodos de abstinencia, sobre todo porque resurgen durante y después del tratamiento.

   Aunque existen algunas diferencias del concepto craving, hay una serie de elementos comunes en los distintos posicionamientos:

  1. El deseo o craving a drogas forma parte de la adicción.
  2. El deseo se intensifica si el individuo recibe el impacto de señales asociadas al consumo.
  3. Es fundamental prender a analizar, afrontar y manejar nuestros deseos y observaremos cómo desaparecen sin necesidad de consumo.

   En los últimos años, ha aparecido un creciente interés en el estudio del craving. Las aportaciones de la psicología cognitiva, han  jugado cada vez más un importante papel en la investigación y tratamiento de las adicciones, con énfasis en la necesidad de compresión regulación e interpretación del craving como una parte de una aproximación estructurada del tratamiento. Por otro lado, investigadores y clínicos han revisado el condicionamiento clásico como un mecanismo que puede estar en la base de la respuesta del consumidor en la relación: consumo-estímulos, o señales, en el ambiente. Se ha ampliado enormemente la compresión de los mecanismos cerebrales, que están en la base de la dependencia a drogas y de estructuras cerebrales que pueden estar asociadas con el craving.

   El tratamiento debe de incluir una intervención en procesos de condicionamientos para prevenir recaídas durante la recuperación.
Las terapias cognitivo-conductuales proporcionan estrategias cognitivas para manejar el craving y las situaciones que inducen al craving. Los tratamientos basados en redes sociales (grupos de autoayuda) deben intentan distraer a los pacientes del craving y mejorar sus mecanismos de resistencias contra el fenómeno.
    

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