



Síntomas de la dependencia
alcohol (Alcoholismo)
Efectos de la dependencia alcohol (Alcoholismo




El
alcohol es un depresor del sistema nervioso
central. Actúa en muchos lugares del cuerpo, como la formación reticular,
la medula espinal, el cerebelo y la corteza cerebral, así como en muchos sistemas
neurotransmisores. En el sistema nervioso central, el alcohol interviene en
los procesos por los que ciertas células nerviosas reciben órdenes para activarse
o excitarse. Igualmente, estimula los procesos por los que determinadas células
nerviosas disminuyen su actividad. Así, el alcohol actúa como un inhibidor
bioquímico no específico de la actividad del sistema nervioso central, y por
eso entre los efectos del consumo de alcohol están la relajación o la reducción
de la ansiedad.
La
también llamada alcoholismo, es una forma crónica de abuso de alcohol que
tiene efectos fisiológicos, de conducta y cognitivos: cuando se toma alcohol
repetidamente, y durante un periodo de tiempo prolongado, el cerebro se adapta
a su uso, esto es, el cuerpo se vuelve tolerante al alcohol y depende de él
para mantener algunas de sus funciones.
Esta adaptación del cerebro al alcohol significa que cada vez es menos sensible a los efectos del consumo, por lo que la dosis debe incrementarse gradualmente para obtener el mismo efecto de las primeras tomas de alcohol. A medida que las neuronas se van adaptando a dosis cada vez más altas de esta sustancia, funcionan de forma aparentemente normal a pesar de estar “bañadas” en alcohol. En este estado, cuando el efecto de una dosis apenas ha desaparecido, permanece en el cerebro una concentración considerable de alcohol, suficiente para haber causado, de haberse tomado en esta cantidad las primeras veces que se bebió, efectos severísimos en el comportamiento, o incluso la muerte. En definitiva, se ha desarrollado una tolerancia al alcohol.
La
dependencia, que acompaña normalmente a la tolerancia, se vuelve manifiesta
y por tanto puede ser observada cuando hay una abstinencia en el consumo de
alcohol. Cuando una sustancia aditiva se administra repetidas veces en un
intervalo que produce tolerancia, el cerebro se adapta a la presencia de la
droga (es decir, hay una neuroadaptación). La normalidad aparente de las funciones
cerebrales enmascaran así un cambio neutro subyacente que sólo se manifiesta
si se deja de consumir el alcohol bruscamente, ya que con la interrupción
del consumo emergen los desórdenes cerebrales, conocidos como síndrome de
abstinencia. Así, se experimentan síntomas como estallidos de actividad eléctrica
en el cerebro, convulsiones y a veces fenómenos psicóticos como alucinaciones,
que hacen evidentes los cambios cerebrales que permanecían ocultos mientras
se bebía. Los síntomas de esta abstinencia desaparecen al volver a consumir
alcohol, y es este hecho el que hace que sea duro para los dependientes al
alcohol dejar de consumirlo, porque saben que al beber de nuevo sentirán un
alivio inmediato de los síntomas. Pero este alivio significa que su organismo
ya solo funciona “normalmente” con la presencia del alcohol, es decir, se
ha vuelto dependiente del alcohol.
A
menudo la dependencia del alcohol no se detecta durante años. La facilidad
con que se consiguen las bebida alcohólicas y la manera en que se consumen
(las pautas sociales) parecen ser factores importantes en la probabilidad
de que una persona llegue a ser dependiente del alcohol. Pero también puede
haber un componente genético, porque en algunas familias el alcoholismo se
repite entre varios de sus miembros. De todas formas, no hay seguridad de
que estas repeticiones no sean consecuencia de comportamientos aprendidos.
El
diagnóstico se puede hacer si se han experimentado o manifestado alguna vez
durante el último año tres o más de los siguientes síntomas:
Las personas que han desarrollado dependencia del alcohol requieren generalmente ayuda externa para dejar de beber, que normalmente incluye desintoxicación y tratamiento médico.
Los
efectos físicos del alcohol a largo plazo son:
•
Pancreatitis o inflamación del pancreas.
•
Enfermedades del corazón, entre ellas enfermedad coronaria.
•
Neuropatías o daños en los nervios.
•
Varices sangrante en el esófago, o venas dilatadas en el tubo que conecta
la traquea y el estómago.
•
Degeneración cerebral y neuropatía alcohólica.
•
Cirrosis del hígado, una enfermedad crónica que causa la destrucción de las
células y la pérdida de la función del hígado.
•
Presión sanguínea alta.
•
Incremento de la incidencia de muchos tipos de cáncer, entre ellos el de mama.
•
Deficiencias nutricionales.
Los
problemas de salud mental también son comunes cuando hay alcoholismo, con
el riesgo de que un problema mental puede conducir o reforzar a otro diferente.
La
depresión es una causa frecuente de alcoholismo, porque una persona deprimida
busca la manera de salir de sus problemas o un alivio a su insomnio. Desafortunadamente,
el propio alcohol es un depresivo, por lo que el problema, lejos de disminuir,
se complica. Otros problemas psíquicos producto de la dependencia del alcohol
son:
•
Síndrome de Wernicke-Korsakoff's, un
desorden neuropsiquiátrico causado por la deficiencia de tiamina, como consecuencia
de las carencias nutricionales en alcohólicos.
•
Deterioro de la memoria.
• Déficit de atención
Por ultimo, la dependencia del alcohol produce daños significativos en otros ámbitos de la vida como el ocupacional, social e interpersonal (con, por ejemplo, disfunción sexual).