El
uso continuo o frecuente induce un tipo especial de tolerancia que se atribuye
al aumento de la cantidad y actividad de la enzima corporal encargada de metabolizar
el alcohol. El tejido nervioso también se acostumbra de cierta forma a la presencia
continua del etanol y el usuario va adaptándose a los cambios inducidos sobre
el habla, la visión y el control motor. No obstante, esta adaptación desaparece
en cuanto la concentración etílica alcanza niveles suficientes en el fluido
sanguíneo (lo que acontece frecuentemente en casos de abuso).
Primeramente, debemos decir que no es un límite cuantitativo, igual para todos, sino que VARÍA EN CADA PERSONA, según diversas circunstancias personales, y en especial, según el peso y el sexo.
Una misma cantidad de alcohol puede que no supere el límite legal en una persona y en otra sí.
Observe el siguiente ejemplo: un hombre que pesa 70 kg bebe un vaso de vino (200 cm3), al igual que una mujer de 55 kg de peso.
En ambos casos el resultado, en el momento de máxima intoxicación alcohólica, dará diferente, dadas las diferencias de peso y sexo (que determinan diferentes cantidades de líquido corporal).
1 Vaso de vino: (200 cm3)
Hombre-70 kg 0,4
Mujer-55 kg 0,6
Otro ejemplo:
2 Latas de cerveza: (700 cm3)
Hombre-70 kg 0,55
Mujer-55 kg 0,80
Como se ve, en el primer ejemplo el hombre está casi en el límite tolerado, mientras que la mujer ha superado el mismo con igual cantidad de alcohol ingerido. En el segundo ejemplo, 2 latas de cerveza bastaron para excederlo, pero la intoxicación en la mujer, que a la vez pesa menos, es mucho mayor aún.
Estos son cálculos aproximados, ya que inciden también otros factores, tales como la edad, el cansancio, la ingestión de ciertos medicamentos, enfermedades, etc., que pueden potenciar los efectos tóxicos, por lo cual en realidad resulta muy difícil decir, con exactitud, si un vaso de bebida alcohólica, en un determinado ser humano y en un momento preciso, lo hará superar o no, el límite legalmente tolerado, dejando bien en claro que, el que no lo supere no garantiza que se esté en reales condiciones de conducir con seguridad, ya que aún por debajo del límite legal la capacidad psico-física se ve afectada.
Por eso lo único seguro es no beber si se debe conducir, o no conducir si se ha bebido.